01Presentación y enfoque
Cuenta quién eres, tu formación comprobada y cómo trabajas. Explica a qué personas atiendes y los límites de tu práctica. El diseño debe reflejar tu identidad; copiar el lenguaje o las fotografías de otra consulta pierde esa relación personal.
02Servicios y especialidades
Organiza lo que ofreces con nombres comprensibles y explicaciones propias. Una página por servicio tiene sentido cuando aporta información diferenciada. Evita multiplicar textos casi iguales por especialidad, ciudad o sinónimo solo para intentar aparecer en buscadores.
03Modalidades e información práctica
Presencial, online o ambas: indica la modalidad real, ubicación cuando corresponda, duración y condiciones que hayas definido. Las preguntas frecuentes pueden resolver dudas sobre cómo empezar, cancelaciones o pasos de la primera cita sin prometer resultados terapéuticos.
04Contacto y reserva con funciones distintas
Un formulario de consulta no equivale a una agenda conectada. Si necesitas reserva, se revisan disponibilidad, confirmaciones y herramientas existentes. También se acuerda qué podrás editar desde WordPress y qué cambios requieren intervención técnica.
05Contenido útil y fácil de actualizar
Artículos, recursos o explicaciones de tu enfoque pueden ayudar a resolver dudas. Deben estar redactados o revisados por el profesional correspondiente, con contenido propio y contexto. Un blog sin mantenimiento editorial o con textos repetidos no garantiza visibilidad.